

Un rincón donde poder conocer pequeños lugares de Sevilla, momentos mágicos y entrañables de esta ciudad.
A los pocos años de aquello, en 1994 se fundó la Hermandad de mi barrio, la Hermandad de los Dolores de Torreblanca. He salido en ella desde que me hiciera hermano, es decir, trece años vistiendo todo tipo de hábitos en ella y es para mí un orgullo como esta Hermandad se va abriendo paso entre ilustres Cofradías, como la suya del Traspaso, de la cual tiene muchísimo que aprender. Como podemos observar, hasta ahora, dos cofradías elegidas por mi madre.
Pasaron los años y comence a tener conciencia cofrade. Entonces me enamoré de una vecina de la Calle Larga de Triana, una vecina llena de Pureza que camina siempre detrás de un 'caído', como nosotros. Me hice hermano de la Esperanza, esta vez, por voluntad propia. Y no me gusta esta Hermandad precisamente por la noche mágica en la que sale, más bien por momentos recogidos y llenos de emoción, como los traslados a Santa Ana, el Triduo de Navidad o el Corpus. Cuando uno siente Triana siente otra Semana Santa.
Y finalmente, la creo que es la cofradía de mis amores. La Primitiva Hermandad de los Nazarenos. Fue poco a poco, una vez fui a la capilla; otra, le recé a María Santísima. Pasaba las tardes allí, escuchaba Misa entre la calima del verano y el crepitar de las velas encendidas. Este año 2007 fue la primera vez que me vestí de ruán.
Solo hago estación en tres de ellas, excepto en la Esperanza de Triana. Pero me vuelven loco otras muchas, especialmente la Amargura y la Hermandad de los Toneleros, que son fuera de serie. Por si le interesa y le parece curioso, mi cumpleaños es el día de San Lorenzo y me bautizaron el día de San Francisco de Asís...